
Si nos remontamos a la época dorada del movimiento indie allá por los años 90 encontramos un grupo tan imprescindible para entender el pop en este país que, como suele pasar en estos lares, nunca fue valorado tal y como se merecía. En efecto, hablamos del grupo zaragozano El Niño Gusano, cuya breve andadura entre 1994 y 1999, no le impidió convertirse en una de las formaciones más míticas del mundo independiente español de todos los tiempos.
Su estilo mezclaba pegadizas melodías, con letras absolutamente surrealistas plagadas de personajes fantásticos e historias que sólo tenían cabida en la prodigiosa mente de su prematuramente desaparecido líder Sergio Algora, con canciones más oscuras y que por momentos deambulaban por derroteros del pop más experimental y arriesgado. Con estos ingredientes y junto con músicos del nivel de Sergio Vinadé (Tachenko) o Andrés Perruca fueron capaces de editar obras de nivel excepcional como Circo luso (Grabaciones en el mar, 1995), El efecto lupa (Grabaciones en el mar/RCA, 1996) o El escarabajo más grande de Europa (BMG, 1998).
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